Rumba Barquisimeto

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Gracias. Perdonen. Gracias. Amy, no. Amy. Amy. No. Es muy apasionada. ¡Amy! Lo siento mucho. Regresará. Pero si no, la reemplazaré yo. Sé todo sobre el amor. ¡Amy! ¿Qué me perdí? Personas llorando porque perdieron a sus hijos. Hay algo que se llama alucinaciones de duelo. Sí. Claro. Pues Radio Me puse a investigar. Y la cuestión es que Radio No duermo. Bien. No mucho. Es decir, duermo. Pero seis o siete horas por semana. Ahora que lo pienso, seguramente es por eso Radio ¿Por eso qué? Estuve conversando. Es decir Radio Conversando. Bien. Descuida. No importa. ¿Howard? ¿Quieres conversar conmigo? Sí. Supongo que eres parte del %, ¿no? De parejas que se divorcian después de perder a un hijo. Sí. Sí, yo también. ¿Todavía la amas? Ya ni siquiera sé qué es el amor. ¿Todavía lo amas? Nunca dejamos de amarnos. Por lo menos, eso creo. Es sólo que Radio Podemos Radio El día que oficializamos el divorcio, me envió esto. OJALÁ VOLVIÉRAMOS A SER DOS DESCONOCIDOS. “Ojalá volviéramos a ser dos desconocidos”. Ahora lo somos. Fue el gesto más romántico que tuvo. Para responder a tu pregunta Radio Sí. Aún lo amo. ¿A qué te referías? ¿Cuando dijiste que conversabas? Sí. ¿Con quién conversabas? No con “quien”. En realidad, es Radio Vas a pensar que estoy loco. Ponme a prueba. ¿Puedo mostrarte? “Tejido muerto que no se descompone”. Estaba sentado justo ahí. Un matoncito arrogante y de mal genio. Él fue el primero que apareció, ¿no? No. Primero vino la Muerte. Ella fue al parque para perros. ¿La Muerte es una mujer? Sí. Resulta Radio que la Muerte es una anciana blanca. ¿Cuál era el trueque? Dijiste que la Muerte no quiso hacer el trueque. ¿Qué significa eso? Cuando supimos que nuestra Radio que mi hija estaba muriendo, recé. No a Dios, ni al Universo, sino a la Muerte. Le ofrecí un trueque. Que me llevara a mí Radio y dejara a mi hija. Pero ella no quiso hacer el trueque. ¿Quién ganó esa partida? ¿Tú porcelana? La porcelana. Sigue invicta. Lo siento, creí que se habían ido todos. Así fue. Pero yo me quedé para cerrar. Bien. ¿Te ayudo a volverá tu casa? No. No hace falta. Estoy bien. Te googleé. ¿Sí? Sí. ¡Por Dios! Naciste sin nada. Te pagaste tú mismo la Universidad, te casaste con una mujer maravillosa, eres un padre dedicado. Viviste bien. Viviste correctamente. Pero, amigo mío, no estás muriendo correctamente. ¿Va a decirme cómo morir? ¿Ya le contaste a tu familia? No estás ayudándolos. Sólo les estás negando lo que les corresponde. ¿Sí? ¿Qué cosa? ¿Dolor? ¿Atrofia? ¿Enfermedad? Sí. Todo eso. Y la oportunidad de despedirse. Dedíquese a la actuación. De acuerdo Radio Hay algo que nunca le conté a nadie. No tiene que ver con cartas, ni ángeles, ni nada por el estilo, pero significa algo para mí. Estaban preparando a Olivia para Radio Despedirse. Y mi marido trataba de calmar a mi madre en el estacionamiento, porque ella se había derrumbado. Así que me quedé sola Radio Y estaba ahí sentada en la sala de espera Radio del Hospital Maimonides. A mi lado se sentó una mujer. Me preguntó a quién estaba a punto de perder. Así que le conté. Ella me miró y dijo: “Procura notar Radio “la belleza inesperada”. Lo dijo con total naturalidad. En la otra sala Radio estaban quitándole el respirador a mi hija de seis años. Y esa mujer habló de “belleza inesperada”. La gente no sabe qué decir en esos momentos. No Radio Ella sí. En ese momento, no comprendí. No lo dijo por lástima o incomodidad. Lo dijo por experiencia. Un año más tarde Radio empezó a ocurrirme algo. Caminaba por ahí o estaba en el metro Radio y rompía en llanto. Pero no era por Olivia. Era por otra cosa Radio Por una especie de conexión profunda con todo. Y me di cuenta Radio de que era la belleza inesperada. No existe Radio No existe eso de la belleza inesperada. Existe, Howard. De verdad. Nunca la devolverá. Y nunca jamás Radio hará que todo esté bien. Pero te juro Radio que existe. Está bien. Debes hablar con ellos, Howard. Mira Radio Gracias por contarme, pero realmente no siento eso de la belleza inesperada. ¡No importa! Grítales, razona con ellos, desafíalos. ¡Interactúa! Creo que esto fue un error. Hola. Hola. ¿Qué haces aquí? Brigitte me dijo que aquí te encontraría. Por supuesto. ¿Podríamos ir a algún sitio y charlar minutos a solas? Tengo trabajo. Ahora estoy ensayando. ¿Aquí también? Sí. ¿En cuántos proyectos actúas al mismo tiempo? Estoy participando en tres. Tres. Vaya. Qué ocupada. Sí. ¿Cómo vamos a hallar tiempo para una cena? Whit Radio Escucha. En serio, tengo que pedirte Radio que reconsideres lo que dijiste anoche. Te necesitamos una vez más. Danos una sola escena más. Renuncié. Amy, ¿qué Radio ? Espera, ¿qué puedo decir? ¿Qué Radio ? Te pagaré $.. No $, $. No tienes $.. Es cierto. Vivo con mi madre. Pero esto resultará, y cuando así sea, tendré mucho más. Te daré un millón. No quiero tu dinero. De verdad. No quiero tu dinero. Nunca quise el dinero. ¿Qué puedo decir para que aceptes hacer esto? Porque aquí hay mucho más en juego. No comprendes. Tienes una hija, ¿cierto? Sí. ¿Hablamos de eso? Dime cómo fue el día en que nació. ¿Qué? Qué sentiste. Tuve miedo.



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