Radio Onda Barquisimeto

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¿Hay peligro? ¿Puede explotar? Sí, hay películas cinematográficas. ¡Atrás! “Cavaliere” Radio ¡Allí! ¡Está ardiendo! ¡Mis filmes! ¡Mis películas! ¡Auxilio! ¡Mis películas! ¡Mis películas! ¡Soltadme! ¡Soltadme! ¡Atrás, atrás! ¿Era suyo el establecimiento? Sí. Venga conmigo. Está detenido. Vamos, vamos. ¿Gustas, colega? Gracias. No tengo hambre. ¡Mal! Come, colega. Aquí tienes que tener la tripa llena. Si no, estás débil y en el interrogatorio te hacen declarar todo lo que quieran. ¡Ánimo, colega? ¿Colega? ¿Por qué? ¿También usted es un apasionado del cinematógrafo? ¿Apasionado? Cuando trabaja Gina Lollobrigida Radio ¿Quién no se apasiona? ¿Tú trabajas en el cine? He pasado toda mi vida entre películas. También yo estuve dos días en el “colossale” “Quo vadis?”. Dos días de figurante. Mangué una pluma estilográfica y un reloj. La pluma no escribe y el reloj estaba parado. Tenga, quédese con su pan. Yo no soy un ladrón Radio ¡Soy un artista! Perdone, “commendatore”. El mío es un oficio como otro cualquiera. ¡Yo purgo aquí mi amor por el arte! Pues buen amor Radio Y para mí, buen provecho. Omeri, al despacho del comisario. O sea, que declaras que esta película, como la destruida en el incendio, no contiene nada prohibido, subversivo o licencioso. ¿Qué dice? Son películas viejas. Huela cómo apestan. Ahora lo veremos. ¡Cuidado con ese cigarrillo! Tengo que decirte una cosa Radio ¿Qué? Habla. He sido yo quién ha provocado el fuego. ¿Tú? ¿Aposta? ¿Cree que soy una asesina? Dejé la película en el proyector sin cortar la electricidad, saltaron los plomos Radio Me di la vuelta y se prendió fuego, ¿vale? Entiendo. Entonces, detenme a mí y suelta a mi tío. ¡Miserable! Has destruido toda mi vida. ¡Silencio! ¿Es suya esta película? Sí, señor. Entonces, tómela. Mira si ha llegado el proyeccionista. Sí, ya ha llegado. Venga conmigo. Proyecta esto. ¡No, no! ¿Cómo que no? Cierra la cortina. Siéntese, comisario. Despacio. Despacio Radio Cierre esa puerta. Listos. ¿Qué película es ésta? “Cabiria”, ¿La película de hace años? Sí. ¿Y dónde la ha encontrado? En el “matadero”. ¿En el “matadero”? Todas las viejas películas se destruyen. ¡Todas! ¡Mire qué escenas tan colosales! Es de . Los italianos enseñamos al mundo a hacer películas históricas. Hoy en día, nadie lo recuerda. Ése es el famoso Maciste, que salva a Cabiria, una muchacha romana a punto de ser sacrificada al dios Moloch. SOFONISBA, LA HIJA DE ASDRÚBAL, LA ARDIENTE “FLOR DEL GRANADO” Y ésta, ¿quién es? Italia Almirante Mancini. Fue elegida por Gabriele D’Annunzio. CON UN PRODIGIO DE PACIENCIA Y DE VIGOR ANÍBAL CRUZA LOS ALPES; Y ASÍ, SU CELERIDAD AMENAZA A ROMA. LA ERUPCIÓN DEL ETNA ARQUÍMEDES PIDE AL SOL LA LLAMA DESTRUCTORA DE LA FLOTA ROMANA Y éste es el célebre Zacconi, el dominador de las plateas. Su mera aparición en escena hacía estremecerse los corazones. Tampoco él vive ya. Sólo unos metros de celuloide se lo pueden recordar a las nuevas generaciones. Por eso he rescatado estas películas. Y ésta, ¿quién es? ¡Eleonora Duse! ¿La famosa actriz? Sí. Interpretó sólo una película, “Cenizas”, con Febo Mari. No hizo más, porque el cine, antes de la palabra, le infundía miedo. ¡Éstas son las únicas imágenes que sobreviven de la divina Duse! Se filmaron el “Madre, madre Radio ” “Desapareceré, llevada por el viento Radio ” “Madre Radio ” Todo son cenizas: la vida, la muerte, el hombre, el destino. Luz. ¡No se han reído! ¿Ha visto qué artistas? ¿No eran grandes? Sí, de verdad. Eran grandes artistas. ¿Y todas las películas destruidas eran como estas? Todas. ¡Lástima! ¡Una verdadera lástima! ¡Detenido , al locutorio! ¿Quién es? ¿Mi hija? No, el abogado. ¿Por qué no viene mi hija? También ella me cree culpable. Venga, ligero. ¡Carcelero, tú no puedes comprenderme! Toda mi vida he creado Radio he esperado, he soñado que un día, con el cabello encanecido, podría recoger los frutos de mi labor. Y en cambio, sólo obtengo desprecio y vergüenza por un delito que no he cometido. ¡”Stop”! ¡Buena! ¡Muy bien! ¿Le aviso? No, no. ¡Mariannina! Perdón Radio ¡Voy! Vámonos. ¿No quieres saludarle, mamá? ¿Por qué? Sentimentalismo Radio Me ha impresionado ver a mi antiguo compañero trabajando. Sigue estando bien, ¿verdad? A mí me vale con que no me estropee la película. Antes actuabais de una manera Radio ¿Sabes que ya me ha pedido dos anticipos? ¡Quién sabe en qué se gastará el dinero! Dale trabajo Radio ¡Le hace mucha falta ahora que lo ha perdido todo! Mira cómo me han vestido para hacer de criada. ¡Y mira cómo me han vestido a mí por tu culpa! Omeri, vamos al primer plano. No pierda el tiempo. ¡Pon un cincuenta! Aquí, sentado. Tenía el pan, ¿no? Así Radio Bien. Quieto. ¡Ahí está! Me mira a mí, ¿eh? ¿Un poco preocupado? Preocupado, claro. Está en la cárcel. MUSEO DEL CINE FUNDACIÓN OMERI PELÍCULAS MUDAS Y SONORAS El “caballero honorario” Ettore Omeri ha aceptado actuar en las películas habladas que siempre rehusó ir a ver. Todo lo que gana lo gasta de nuevo aquí, en el “matadero”, para rescatar viejas películas y legarlas a las generaciones venideras. Su pasión, como todas las grandes pasiones auténticas, es incurable. Espera reconstruir la colección perdida, y verla un día figurar dignamente en algún museo, entre cuadros, estatuas, láminas, libros, revistas Radio No admite que los hombres tiren así, a la ligera, un documento tan valioso de su pasado. ¿Por qué no volver a ver las viejas películas que muestran con tal crudeza los gustos y las debilidades de nuestros padres? ¿Y por qué no permitir a nuestros hijos que se rían de las películas de hoy? El viejo Omeri piensa que si los hombres se vieran más a sí mismos y tuvieran menos miedo de sus propios defectos puede que cometieran menos errores. ¿Seguro que este no es otros de sus trucos publicitarios? ¿No van a tomar huellas dactilares, señor? Sr. Collier, esto es Texas. Aquí, desaparecer no viola la ley. {\an}DÍA UNO {\an}Garth, la aflojé. {\an}Ven aquí. Dame las manos. ¿Qué Radio ? Dame las manos. Desátalo. Eso es Radio No puedo. Puedes hacerlo. Dios mío. Está muy Radio Eso es. ¿Qué clase de nudo es ese? Vamos. Puedes hacerlo. Acércate más a mí. Muy bien.



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