Canaima Stereo 87.5 FM

Radio On line Canaima Stereo 87.5 FM Emisoras De Venezuela, Escuchar En Vivo online, La calidad y La Emisión Continua.

Añadir a su sitio.

Utilizó el dinero del Banco. Era un juego muy peligroso. Intenté advertirle, pero no quiso escucharme. ¿Qué le pasó? Se arriesgó mucho. Una cantidad muy elevada. Varios millones. Un negocio absurdo. Un negocio desastroso. Perdió Y no pudo devolver el dinero al Banco. Bueno, esa es la situación. No nos abandone. Usted puede. Usted debe ayudarnos. Es amigo de mi padre. Siempre ha sido amigo nuestro. Sí, pero la amistad tiene límites. Pero aquí no se trata de ayuda. Usted me pide que le regale a su padre millones para que pueda tapar el descubierto. Millones que no volveré a ver jamás. Y bien, ¿por qué iba a hacerlo? Sí. Tiene razón. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Y entonces? Entonces no sé qué decirle. Diríjase al Dr. Aureli. que es su novio. ¿A mi novio? Sí. No, no. Ciertos sacrificios no se piden a los amigos. Se piden a la familia o a los que van a formar parte de la familia. Mi novio no puede ayudarme. Y aunque pudiera, no me dirigiría nunca a él. ¿Por qué? Porque Porque no quiero que en nuestro amor se meta una cuestión de intereses. Ah, sí, entiendo, entiendo. En cambio, conmigo no tiene tantos escrúpulos. Está bien, muy bien. Entre nosotros, sólo pueden haber cuestiones de intereses, ¿verdad? No quería decir eso. No intente justificarse. Sin embargo, entre nosotros no siempre hemos hablado de intereses. Una vez le pregunté si quería convertirse en mi mujer. ¿Lo ha olvidado ya? No. Pero le respondí, con sinceridad, que amaba a otro. Sí. A otro. Pero cuando tiene problemas, se dirige a mí. Y yo tendría que desembolsar diez millones para que su padre no acabase en la cárcel. Y para que pueda casarse con el otro. No, perdone, señorita, pero no soy lo bastante generoso para hacer este papel. Está bien. No me importa. Perdone si le he molestado. Elena, le vuelvo a hacer la misma pregunta de entonces. ¿Quiere ser mi mujer? ¡Yo no! Lo sé. Y yo le pido que lo deje y se case conmigo. Si acepta, yo le resuelvo todos los problemas a su padre. ¿Cómo puede hacerme semejante proposición? Ah, sí. Ama a ese otro y no me tiene ninguna simpatía. No me hago ilusiones. Pero la deseo, la quiero, Y si se presenta la ocasión, me aprovecho, porque usted me gusta, porque siempre me ha gustado. ¿Y cree que puedo aceptar? Me parece que su padre tiene poco donde elegir. O el suicidio o la cárcel. Eso es chantaje. No. No es un chantaje. Usted me pide ayuda y yo estoy dispuesto a dársela, pero con una condición. Le corresponde a usted. Aceptar o rehusar. No aceptaré nunca. ¡Nunca! ¿Entendido? Como quiera. No sé si su novio estaría dispuesto a casarse con la hija de un ladrón. ¡Elena! ¡Elena! ¡Elena! Papá. Papá. Tranquilo. No te excites así. Mírame. Soy Elena, papá. Escucha. Escúchame, hija mía. Te lo pido como un favor. Déjame morir. No quiero acabar en la cárcel. No, papá, ¿qué dices? Pobre hija mía. Lo hice por ti, ¿sabes? En cambio, te he arruinado. Perdóname, hija, perdóname. Papá, ya verás como todo se arregla. No, no, es imposible. No. Es posible. Está bien. Estoy dispuesta a convertirme en su mujer. Elena. He aceptado sus condiciones.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *