FM Latina 92.5

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¿No será hora de que comience de nuevo? Venga a Suburbicon. ¡Hola, pequeño! ¡Voy sin las rueditas! ¿Tiene registro para conducir? Todavía no rompió nada. Dale una hora. Algo romperá. Sra. Pendalton. Ten cuidado, Henry. Recién le sacamos las rueditas de apoyo. ¿Ya conoció a sus vecinos? No, se mudaron anoche, pero les estoy preparando un flan. ¡Vaya! Hola, señores. Señor Aquí tiene. Traigo cuentas a pagar y una nueva suscripción a la revista Buena Ama de Casa. ¿Se encuentra la Sra. Mayers? Yo soy la Sra. Mayers. ¡Qué bien! Bienvenida a Suburbicon. Ojalá que disfrute de su estadía. ¿Ese es nuestro correo? Disculpe. ¿Ya conoce a su nueva vecina? Pongan eso en el cuarto de Andy, y eso en la sala de estar. Gracias. ¡Cálmense! COMITÉ DE MEJORAS REUNIÓN ESTA NOCHE No puedo escucharlos ¡Hablen de a uno! ¡Chuck! No los queremos aquí. ¿A quién le pareció que esto estaría bien? Nosotros pensamos que la comunidad los toleraría. Nosotros no. ¡Él! ¿Tú? Silencio. Hablamos con los planificadores urbanos, y se distribuirán cercas a los hogares vecinos para tapar la vista de los Mayers. ¿Y quién va a pagar eso? Nosotros, Jackson. El Comité de Vivienda. Porque nosotros no lo pagaremos. ¡Ustedes no lo pagarán, maldita sea! Pero no hay mucho que podamos hacer sobre esta gente. Nosotros sí podemos encargamos. James, lee el petitorio. “Desafiamos a los defensores del Sr. Mayers ” a que digan que nuestros miedos son infundados. “Estamos a favor de la integración racial, “pero sólo cuando ” los negros demuestren que están listos para ello. “Ellos no procuran mejorar “Esta comunidad ha llegado muy lejos como para retroceder ahora. “Exigimos nuestros derechos civiles ” a vivir donde y con quien queramos, “y, con la ayuda de Dios, triunfaremos”. ¿Recuerdas lo que pasó en Baltimore? ¿Y en Trenton? Por eso la gente se mudó aquí. Los Wolcott dijeron que caerá el valor de nuestras propiedades. Así que no podríamos vender aunque quisiéramos. Por el amor de Dios, Rose. Son esos Wolcott los que hacen caer el valor de las propiedades. Este es un pueblo tranquilo. La gente pierde la cabeza por estas cosas. Nicky, ven aquí, cariño. En la familia Mayers hay un niño de tu edad, allí en el porche. ¿Por qué no vas allí y lo invitas a jugar al béisbol? ¿Tengo que ir, mamá? A mí no me mires. ¡Nicky! Lleva a ese chico de color a jugar béisbol. Después de terminar con estos guisantes, con tu mamá prepararemos unas galletas. Vamos. No quiero jugar al béisbol. Hola. Hola. ¿Juegas al béisbol? Si. Juegan detrás de la iglesia nazarena. No somos nazarenos. Nosotros somos episcopalianos. Está bien. ¿Te gusta el béisbol? Sí. ¿Y a ti te gusta? Los grillos escuchaban. La noche la escuchaba. De pronto, ¡un sonido! Una marmota, seguramente, que golpea en algún tronco hueco. No, era Lavinia Nebbs. Era sin duda el corazón de Lavinia Nebbs. Y ella bajó los escalones cada vez más rápido. Ahora iba corriendo, cayendo más rápido, bajando hacía el pozo del barranco. Sólo un trecho más. Por el puente. Corre. Corre. No te des vuelta. No mires. Si lo ves, ¡no podrás moverte! ¡Corre!



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