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¿Qué sigue? Howard escribió tres cartas: Al Amor, la Muerte y el Tiempo. La única pregunta es: ¿Quién interpretará a qué? Los papeles. Muy importante. El Amor. La Muerte. El Tiempo. Genial. ¿Cuándo nos pagan? “Querida Muerte: Te rodeas de tanta mitología Radio “causas tanto dolor, inspiras tanto miedo. “Pero eres un tigre de papel para mí. “Eres una subordinada impotente y patética. “Ni siquiera tienes el poder de decidir un simple trueque”. Como ve, no es justamente una carta de admiración. Sí, la Muerte no tiene muchos admiradores. No entiendo por qué. Es sinónimo de liberación. ¿Te sientes bien? Va al trabajo y al parque para perros. Eso es todo. Bien. Esto es lo que voy a hacer. Voy a acercarme a él enojado. Enfadado. Como que tenemos un problema. No. No hagas eso. Me llama “madera” y “tejido muerto”. Me desafía. ¿A ti te desafía? Al Tiempo. HALLE UN DONANTE MÁS SEGURO Desafía al Tiempo, y yo soy el Tiempo. No quiero que antagonices a Howard. ¿Está claro? Pero la carta contiene una sola palabra Radio “Adiós”. Mira. “Querido Amor Radio Adiós”. ¿Qué se supone que puedo decirle? Se está despidiendo del Amor, ¿no? Sí. ¿Y si le planteas que te niegas a aceptar eso? Dile que no puede deshacerse de ti tan fácilmente. Dile que Radio No elegimos a quién amamos, o quién nos ama. Dile que estás dentro de él, que estás dentro de todo, le guste o no. Y que si acepta eso, entonces quizá, no sé. Quizá pueda recuperar su vida. Se lamentan. Los perros. Se lamentan y comprenden perfectamente qué es la muerte. Me llamaste “tigre de papel”. En la carta que me escribiste. Dijiste que yo era patética. ¿No te acuerdas? Me acusaste de ser subordinada Radio tigre de papel, incapaz de decidir. Howard, no fue hace tanto tiempo. ¿De dónde sacó eso? MUERTE ¿Quién es usted? ¿A quién le escribiste la carta? Escribí la carta a la Muerte. Es un placer conocerte. Seguro para ti también. No. Ya sé. La gente escribe cartas al Universo todo el tiempo. La mayoría no recibe una respuesta personal. Pero tú sí, porque quería decirte que te equivocas. No soy una subordinada impotente Radio que sólo cumple órdenes. Señorita Radio Yo no quise hacer el trueque. Fue mi decisión. No quiero esto. Yo no te digo cómo hacer tu trabajo. Así que te agradecería que no me dijeras cómo hacer el mío. ¿Con quién habla ese señor? Parece raro. No te preocupes. A veces, la gente es tonta. Ellos no me ven hasta que llega su hora. Descuida, Howard. Todavía no llegó tu hora. Sólo quería devolverte esto Radio y aclarar las cosas entre nosotros. ¡En serio soy la Muerte, Howard! Me creyó. Te digo que me creyó. Asombroso. Fue espectacular. Porque no había red de seguridad. Fue Grotowski. ¡Fue pura Stella Adler! Gracias por la oportunidad. Sí. Eres un buen hombre. De nada. Yo no diría tanto. Me creyó, en serio. Pero lo necesitaba. Lo noté en su mirada. ¿Quiénes eran la mujer y el niño? Fue increíble. Era la investigadora privada y su nieto. ¿De verdad? ¿Dijo algo sobre mí? Dijo que eras buena. Realmente buena. Bien. ¿Qué quieres decir? ¿”Buena” como la comida sana? No. Genial. Dijo Radio “Hizo posible lo imposible”. Yo debería pagarte a ti. Me dijeron que Trevor había empacado su maletita Radio y que había dicho que se iba a su hogar. Me puse furiosa. Pero estaba dormido Radio así que no pude hablar con él. ¿Qué enfermera le promete a un niño de cinco años moribundo? ¿Que puede irse a su casa? Casi no le quedaban glóbulos blancos. Estaba muy frágil. ¿Quién podía ser tan cruel? ¿Quién había sido capaz? Por supuesto, yo estaba histérica. Le gritaba al personal, quería llegar al fondo de la cuestión. Cuando Trevor despertó, por fin, fui a verlo, aún tenía la maletita azul al borde de la cama. Lo miré y le pregunté: “¿Quién te dijo eso, cariño? “¿Quién te dijo que podías volver a nuestra casa?”. ¿Saben qué me contestó? “Nadie, mami. “No voy a volverá nuestra casa. “Me voy a mi hogar”. Murió Radio cuatro horas después. Hola. Hola. ¿Buscas el Grupo de Apoyo Pequeñas Alas? Sí. ¿Cómo te llamas? Howard. Howard. Adelante. Toma asiento. ¿Perdiste a un hijo, Howard? Sí. ¿Niño o niña? Niña. ¿Cómo se llamaba? No, descuida. Howard. No tienes que responder. Ni siquiera tienes que hablar. ¿Quieres quedarte? ¿Por favor? Está bien. Muchas gracias por compartir. Te lo agradecemos mucho. Gracias. ¿Alguien tiene algo más para decir? ¿Por qué decidiste entrar esta noche? Ya te había visto afuera. Pensaba salir una noche e invitarte a pasar, pero no quería quemarte la iniciativa. ¿”Quemarme la iniciativa”? Sí. ¿No querías quitarme la iniciativa? Exacto. ¿Cómo te llamas? Madeline. Es un placer. Mi hija se llamaba Olivia. Murió de un tumor cerebral raro conocido como glioblastoma multiforme, o por su sigla, GBM. Tenía seis años. ¿Cómo se llamaba tu hija, Howard? Está bien. Bien. No respondas. No voy a torturarte. Gracias. ¿Fue por las fiestas? ¿Por qué decidiste entrar esta noche? Recibimos muchas primeras visitas durante las fiestas. No, no fue por eso. Entonces ¿por qué esta noche? Supongo Radio Quiero volver a ser el de antes. Perdiste a un hijo, Howard. Nunca volverás a ser el de antes. Espero que regreses.



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