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Fin de la historia. Muy bien. Todo eso para decirle que no es el único que tiene hambre. Otros tienen hambre y mucho más que usted. Y en condiciones mucho más difíciles. Gracias por sermonearme, muy simpático. En mi juventud viví una situación algo similar. No creo que tan extrema. Creo que sí, quizás hasta peor. Era un niño. Cuente, tiene un minuto. Estaba de vacaciones en lo de mi tío, en el sur. Tenía siete años, más o menos. Había un hermoso perro que yo quería mucho. Vivía amarrado a su caseta y eso me daba pena. Un día quise liberarlo. Le quité su collar y se fue. En lugar de ir a buscarlo tuve ganas de probar su collar conmigo. Yo no veo nada cuando cuenta. ¿Qué cara tenía cuando era niño? Cara de niño, nada particular. Cuando mi tío vio que había liberado al perro se puso furioso. Para castigarme me obligó a quedar amarrado a la caseta una semana. A los dos días había acabado la comida del perro. Tenía tanta hambre que comía tierra. Así que sé lo que es pasar hambre. La inventó esa historia. La suya también. Perdone pero el cuento del desierto parece inventado. Es cierto, me burlé un poco de usted. Para que me perdone ¿no quiero algo salado? Es muy amable. No soy un monstruo, Fugain. Como tenía hambre le busqué algo. ¿Lo abro? Claro, es para usted. ¿Sí? ¿Puedo llevarme mi balde? ¿Tu balde? Lo dejé aquí anoche. Lo escondo en los casilleros para que no me lo roben. ¿Puedo pasar? No los voy a molestar mucho tiempo. Igual no molestas, estamos haciendo una pausa. Daniel. ¿Recuerdas cuándo tuviste mucha hambre en tu vida? ¿Hambre? Sí, hambre, hambre Hubo muchas veces que tuve hambre en mi vida. Sí, por supuesto, pero digo un momento en que tuviste un apetito tremendo. No sé. ¡Qué pregunta más rara! Es que intercambiamos historias de hambre con Fugain y me pregunté si recordabas alguna. No, no recuerdo, pero lo pensaré para la próxima vez. Bueno buena continuación. Tiene Alzheimer. Lo testeo para ver en qué está su enfermedad, es por eso. ¿Qué le pasa? Está pálido. No, estoy bien, solo tuve un golpe de calor. ¡Muy bien! Sigamos. El café me Estábamos en cuatro idas y vueltas, ¿es así? Estoy sangrando. Creo que me corté con la ostra. Es que no se come así. No estoy acostumbrado a los animales de rocas. Bueno ¿En qué estábamos? Al llegar al pasillo vi que la puerta estaba entreabierta. ¡Suspenso, Fugain! ¡Su historia se pone palpitante! Déjeme adivinar: ¿Un ladrón? Es lo que creí, pero no. Al entrar en la habitación y ver la cama vacía, lo entendí. Mi esposa es sonámbula. Salió cuando yo hacía que fumaba. Le sucede de vez en cuando. Muy bien. Tengo que saber qué le va suceder a mi marido. Deje de venir a verme. No está bien meterse en mis recuerdos. Tengo que saberlo, estoy embarazada. Ya lo sabrá. La llevé y la acosté sin despertarla, con cuidado y apagué la luz. Son cinco idas y vueltas. Nos acercamos. Su esposa, sonámbula, caminando de noche, es el pasaje más excitante de su historia. Continuemos, la ta. La ta vez es menos interesante porque bajé para estacionar mi coche. Estaba mal estacionado, bajé para estacionarla mejor. Es cierto, no es muy interesante. Por lo tanto llegamos al final. Séptima ida y vuelta. La que nos interesa. Lo escucho, Fugain. Entonces. Me puse el piyama y bebí un poco de leche. Después me cepillé los dientes. Y me acosté. ¿No le molesta el gusto del dentífrico después de la leche? No, para nada. Bueno, volvamos. Hacía calor, no estaba No encontraba la posición, daba vueltas, no estaba bien. Disculpe Fugain, hace un rato decía que hacía tanto frío que le salía humo de la boca. Y ahora hace calor. Había encendido la calefacción, es por eso. Pueden parecerles preguntas idiotas, pero lo hago paga verificar la coherencia de su relato. ¿Soy coherente? Está bien, sí. Ahí oigo un grito en la calle, como una agresión. Efectivamente, los oí. ¿Los oyó? ¿No ve cuando le cuento pero oye? Pero aquí estoy en sus recuerdos. Lo veo y lo oigo, por supuesto. Ah, bueno. ¿Así que si hago esto me ve? Por supuesto, no sea grosero. Está bien. Retomemos, Fugain, compórtese. Ahí oigo un segundo grito, más violento. Sí, ¿y entonces? Entonces quise bajar para ver qué sucedía. Tomé algo para defenderme, por si acaso. La plancha. Eso mismo. Solo encontré esto. Me puse un abrigo y salí. Con una plancha. Sí. Aquí sale de su edificio y se encuentra con el cadáver del Sr. Chevalet que yace sobre su sangre, delante del edificio, en medio de la calzada. Es así. Muy bien, continúe. Como le dije antes, lo primero que hice fue revisar los bolsillos para buscar los documentos. Adelante. Puse mi mano en la chaqueta, así, encontré la billetera la abrí, y encontré el documento de identidad. ¿Y luego llama a la Emergencia? Sí. Hágalo. ¿En real? Sí. En real no, en sus recuerdos. Está llamando. ¿Qué hora era? No sé¿Hola? Gracias por atender tan de prisa. Este los llamo porque acabo de encontrar un cadáver frente a mi casa. Sí hay sangre y todo Nunca vi un cadáver pero creo no equivocarme. No. No, no, soy inocente. Pero tengo la identidad de la persona fallecida. Si quiere le paso su nombre. Muy bien Muy bien. No era el mismo telefonista. No le dio la dirección. No, cortó antes. Pero la noche que sucedió le di la dirección, por supuesto. Muy bien. Y ahí decide subir. Sí. Porque me dije: «¿Qué hago? ¿Espero al lado del cadáver o en mi casa?» Estaba cansado así que subí. Acaba de llamar a la Emergencia y abandona la escena del crimen para irse a dormir. Sí, estaba cansado, él está muerto, yo no sirvo para nada. Mi esposa había tenido una crisis de sonambulismo, hacía frío, preferí subir. Estaba cansado. Sí. Tan cansado que olvidó su plancha. Sí, reconozco que no fue inteligente. Pero, de todas maneras, no es un objeto que se lleva por la calle. Así que tampoco es tan equivocado olvidarlo. Lo entiendo, Fugain, pero admita que dejar una plancha al lado de un cuerpo con la cabeza partida se presta a confusión, ¿no? Lo admito lo admito. Luego subí y me acosté al lado de mi esposa que seguía durmiendo. Entonces oí llegar a la Emergencia. Después después no recuerdo más nada, me debo haber dormido. ¿Está ahí? ¿O estoy hablando solo? ¿Comisario? ¿No está más ahí?
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